Defensa readmite a la soldado expulsada tras denunciar que su jefe se masturbaba ante ella

El Ministerio de Defensa ha dejado sin efecto la suspensión de la soldado del Ejército del Aire que denunció a su superior por acoso sexual. La soldado profesional, que llevaba 12 años en las Fuerzas Armadas, había denunciado que un subteniente (hoy ascendido a teniente) estuvo dos años masturbándose delante de ella en el puesto de trabajo.

Según la denuncia que obra en el sumario de la causa, por la que será juzgado esta primavera el militar, se masturbaba delante de ella con una frecuencia de 15 días al mes.La soldado le acusó diversas veces ante sus superiores, que al parecer sólo la creyeron cuando presentó una foto explícita que le había hecho al subteniente.Además, el trauma de sufrir acoso derivó en una baja de la soldado, que después de varios trámites administrativos fue expulsada del Ejército hace unos días.Sin embargo, tenía la opción de poner un recurso de reposición ante la propia Margarita Robles, que hoy ha resuelto anular la suspensión permanente del servicio de la mujer a través del subsecretario del ministerio, Alejo de la Torre, del que dependen todos los temas de personal.De la Torre ha adoptado esta decisión para no “causar perjuicios de difícil reparación a la interesada, dado que supondría su baja en la Fuerzas Armadas por resolución de compromisos”, según informa el Ministerio.El abogado de la soldado, Antonio Suárez-Valdés, interpuso un recurso que mostraba “disconformidad con la resolución recurrida al considerar que debería declararse su inutilidad física como acaecida en acto de servicio toda vez que, según considera, ésta deviene de la situación de acoso que ha sufrido en su Unidad, situación que motivó que interpusiera la correspondiente denuncia”.Uno de los detalles del asunto es que la soldado fue dada de baja por causas “ajenas” al servicio, pero tanto su abogado como ella, y los correspondientes informes médicos realizados fuera del Ejército relacionan su estrés postraumático directamente con el acoso, y por lo tanto con el desempeño de su trabajo.Defensa explica que esta decisión supone el reingreso de la soldado en las Fuerzas Armadas, “a expensas de lo que se acuerde en el momento de la resolución, en cuanto al fondo, del recurso”.

Fuente: El Mundo

Defensa despide a una soldado que denunció a su jefe por acoso sexual

El tribunal médico dice que ya no cumple las condiciones psíquicas para seguir siendo militar. Nadie le creyó hasta que hizo una foto a su superior masturbándose.

El Boletín Oficial del Ministerio de Defensa (BOD) publicó a principios de enero la baja de la soldado Delia (nombre supuesto) por pérdida de condiciones psicofísicas. Delia, de 38 años, tenía contrato con el Ejército del Aire hasta 2024, pero Defensa cree que ya no cumple los requisitos para seguir siendo militar. Además, como su baja es “ajena a acto de servicio”, no tiene derecho a pensión o indemnización.

Delia ha sido despedida porque está de baja psicológica desde 2016. La Junta Médico Militar la sometió a examen y dictaminó que sufre “trastorno de estrés postraumático”. Delia no ha estado en la guerra ni ha sufrido ningún accidente. Su trauma lo sufrió en su oficina del cuartel de Alcantarilla (Murcia).

El informe de la Junta Médico Militar admite que, “de probarse la denuncia presentada por la interesada y por la que se instruye un procedimiento por acoso sexual de un superior, podría establecerse una relación de causalidad de su patología con las vicisitudes del servicio”. Pero de momento esa relación no se reconoce, por lo que Delia ha sido despedida sin indemnización tras 10 años en filas.

El 22 de marzo de 2016, Delia acudió a la comisaría de Policía de Elche para denunciar a su jefe. Según su declaración, el calvario comenzó nada más llegar a la base. Cuando se presentó al entonces brigada (ahora subteniente) este le dijo: “A partir de ahora no soy ‘a la orden mi brigada’ sino ‘a la orden mi Federico” (nombre supuesto). Y le tocó la pierna. Delia se quedó sorprendida, preguntándose si aquello era normal “en la mili”. En los pasillos intentaba evitarlo y él le hacía comentarios humillantes.

Más de 15 veces al mes
En 2014, pese a sus protestas, la pusieron a las órdenes directas del brigada, en una oficina con tres militares más. Su jefe la retenía al final de la jornada alegando trabajo y, cuando se quedaban a solas, echaba el pestillo. Según la declaración de la soldado, él empezó tocándose el pantalón con el miembro erecto mientras repetía “mira cómo me pones”. Luego, se sacaba el pene y le pedía que le hiciera una felación, preguntándole cómo le hacía el amor su novio. “Me das asco”, le decía ella. Ocurría más de 15 veces al mes.

El brigada le prometía días libres o la amenazaba con malas calificaciones en sus informes personales, lo que suponía que no le renovarían el contrato.

El 14 de enero de 2016 le mandaron llevar al brigada al hospital de Cartagena. Preguntó por qué tenía que ser ella y el comandante le respondió que era una orden. Durante el trayecto, mientras ella conducía, él empezó a masturbarse e intentó tocarle los genitales. “¡Ojalá pase el helicóptero [de Tráfico] y te pille! Eres un cerdo”, le gritó. Al salir del hospital, el brigada le dijo que fueran a una casa que tenía cerca de Murcia para mantener relaciones sexuales. Ella no le dijo nada, ni le miró, siguió conduciendo hasta la base.

Nada más llegar, acudió al comandante y le contó todo lo que había pasado. El superior del brigada le dijo que no dudaba de su palabra, pero no activó el protocolo frente al acoso sexual. Cansada de que no le hicieran caso, el 4 de marzo se armó de valor: sacó el móvil y, mientras él se masturbaba ante de ella, le fotografió. “Estaba temblando”, declaró, “porque él se dio cuenta de que le había hecho la foto”.

Acudió al despacho del comandante y, sin mediar palabra, le mostró la imagen del móvil. Entonces sí se activó el protocolo disciplinario. Se abrió un expediente y acudió a la base un instructor, quien le aconsejó que no presentara denuncia.

Delia no le hizo caso. Su acosador estaba armado y temía por su integridad física. Era violento. Le había visto de mal humor: daba puñetazos y una vez arrojó una botella. Finalmente, ella se derrumbó. Los ataques de ansiedad y los problemas gástricos se hicieron más agudos y frecuentes. Se puso bajo tratamiento psiquiátrico.

La juez civil de Elche que instruyó la denuncia concluyó que el testimonio de ella cumplía los requisitos de “verosimilitud, credibilidad y ausencia de contradicción”, mientras que el brigada no dio “explicación racional de los hechos imputados ni de la fotografía obrante en las actuaciones, que reconoce como propia, y en la que se le ve con el pene erecto de cara a la denunciante”. Para la juez, resulta “difícilmente creíble su versión de que [la foto] se tomó sin que él se diera cuenta cuando se estaba cambiando de ropa”.

La instrucción del caso pasó a la justicia militar, que inicialmente intentó revocar la orden de alejamiento contra el brigada dictada por la juez civil, aunque luego rectificó. Tres años después de la denuncia, el caso sigue pendiente de juicio. Según un portavoz del Ejército del Aire, el brigada estuvo seis meses suspendido de destino y en 2017 pasó a la reserva por edad, con el sueldo correspondiente.

EL PRECEDENTE DE LA COMANDANTE CANTERA
El abogado de Delia, Antonio Suárez-Valdés, presentará un recurso contra su despido. Quiere que se reconozca que su pérdida de condiciones psicofísicas es consecuencia del acoso sexual que sufrió o, al menos, que se suspenda su expulsión hasta que se juzgue al presunto acosador. Cuenta con el precedente de Zaida Cantera, la actual portavoz del PSOE en la Comisión de Defensa del Congreso.

Cantera, comandante del Ejército, pasó a retiro en 2015, después de que se instruyera un expediente por insuficiencia de facultades profesionales en el que se reconoció que sufría “estrés postraumático” por haber sido víctima de acoso sexual en acto de servicio. En marzo de 2012, Cantera había conseguido que un tribunal militar condenase a dos años y 10 meses de cárcel al coronel Isidro de Lezcano-Mújica, quien actuó “con gran menosprecio de la condición femenina de la víctima” y realizó actos “claramente atentatorios a la libertad sexual” de la militar.

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