REORDENACIÓN DE PLANTILLAS DEL EJERCITO: CHAPUZA ARBITRARIA E INJUSTA
El Gobierno tomó la decisión de reordenar las plantillas del ejército para adecuarlas a las necesidades de recursos humanos, materializando tal propósito en la la Ley 40/1984 de Plantillas del Ejército de Tierra (Ley 8/86 de la Armada y 9/86 del Aire). Lo que, parecía, podía resultar algo, a priori, adecuado de cara a contar con un Ejército más moderno y operativo, con unos Cuadros de Mando más jóvenes, derivó en una chapuza mantenida en el tiempo, en el que se suceden una interminable concatenación de irregularidades y exterminios de unidades y escalas para la amortización de los excedentes.
Se produce un receso en el ritmo de ascensos afectando a todas las Escalas, Armas o Cuerpos del Ejército de Tierra y, en consecuencia, a la convocatoria de los Cursos para obtener la aptitud por haber personal declarado apto pendiente de ascenso, al que sucede la confusión en el escalafonamiento de las diferentes escalas que se tienden a unificar, se discrimina a personas a veces por días, se suceden los agravios comparativos derivados de dicha situación y en definitiva un sinfín de desatinos derivados de la improvisación y falta de estudio de las reformas sucesivamente operadas, que están sembrando un profundo desasosiego y malestar en el seno del ejército.
Son cientos los militares que han acudido a nuestro despacho con todo tipo de reclamaciones por las cuestiones derivadas de dicha reordenación, resultando algunas de las situaciones generadas auténticamente surrealistas, con auténticas mutilaciones de la carrera profesional iniciada por nuestros, ahora, defendidos. Por supuesto, en todo este asunto, el JEME ni está ni se le espera.
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