SUÁREZ VALDÉS ANALIZA LAS ÚLTIMAS CONVOCATORIAS DE PRUEBAS SELECTIVAS PARA EL ASCENSO A LAS ESCALAS DE OFICIALES Y SUBOFICIALES DE LA GUARDIA CIVIL, CONCLUSIÓN, UNA VERGUENZA .
A principios del mes de abril y finales del mes de mayo se publicaron en el BOGC, sendas convocatorias por las que se señalaban pruebas selectivas para el acceso a las escalas de oficiales y suboficiales de la Guardia Civil, que, amén del concurso de méritos, habrían de consistir en diferentes pruebas de conocimientos, psicotécnica y de aptitud física. Hasta ahí todo correcto, pero resultó significativo que cuando se terminó de efectuar las pruebas de conocimientos señaladas en dichas convocatorias, las líneas telefónicas de este despacho se colapsaron de comparecientes a las mismas que denunciaban que se les habían efectuado innumerables preguntas fuera de temario, lo cual, dado lo reiterado de la argumentación de los clientes que requerían nuestros servicios, hizo encender la bombilla de alarma del departamento contencioso administrativo.
Analizado el temario y las preguntas efectuadas nos encontramos con que efectivamente existían innumerables preguntas incluidas en la prueba de conocimientos que, no solo no se encontraban incluidas en el temario, a juicio de este despacho, sino que habrían de constituir la formación de un refutado jurista, con el consiguiente descalabro sufrido en la convocatoria, especialmente en la de suboficiales, en la cual quedaron cientos de plazas sin cubrir haciendo necesaria una convocatoria extraordinaria.
La situación que, desde el punto de vista interno podrá resultar jocosa, desde el punto de vista del ojeador externo se vuelve esperpéntica, y nos hace preguntarnos ¿En manos de quien se encuentra el acceso a las diferentes escalas de la Guardia Civil y por ende la formación de sus miembros?. Podrá resultar para dichos responsables fundamental, como se desprende de los cuestionarios que han tenido que confeccionar los compañeros examinados, que los nuevos suboficiales y oficiales de la Guardia Civil sepan citar de carrerilla a Montesquieu o enunciar sin sombra de duda su teoría de la separación de poderes, como si de Catedrático de la Autónoma de tratase, o que conozca de pe a pa los antecedentes del habeas corpus, los orígenes franceses del acto administrativo e incluso la totalidad de las normas preconstitucionales, pero de cara a salvaguardar el principio de objetividad que ha de presidir este tipo de convocatorias, si tan vitales resultan dichos conocimientos, lo mínimo sería incluir las preguntas en el temario de la misma.
Resulta grave el hecho de que esta tendencia a la arbitrariedad en las convocatorias de acceso a las diferentes escalas, materializada en la inclusión en las pruebas selectivas de preguntas fuera de temario, se lleve constatando desde hace ya algún tiempo a nivel de todas las escalas, desde la facultativa superior a la de suboficiales, pero aún mas grave resulta el hecho de la sensación de indefensión el la que se ve sumido el miembro del Cuerpo que comparece a una de estas pruebas después de, al menos, un año de sacrificios, para comprobar como, habiendo alcanzado un aceptable nivel formativo, es expulsado de forma arbitraria de la convocatoria en la que había puesto sus aspiraciones y probablemente las de su familia.
Esa sensación de desamparo y desasosiego se extiende, a juicio de quién escribe estas letras, a cualquier paisano ajeno al Cuerpo a quien se le explique el tema y que necesariamente habría de discernir en su limitado cerebro entre lo que haya de ser un jurista del Tribunal Supremo de un alférez o un sargento de la Guardia Civil. Todos entendemos que en la sociedad en la que vivimos ambos empleos necesitan en su desempeño unas sólidas nociones jurídicas sobre la normativa en vigor y su aplicación práctica, como garantes de la ley que resultan, pero la solución arbitrada con este fin por la Jefatura de Enseñanza resulta de todo punto ridícula y sospechosa. Lo que se están seleccionando no son juristas, sino suboficiales y oficiales de la Guardia Civil, no teniendo que dar al “mangui” de turno o al ciudadano una lección magistral sobre teoría del Estado, sino un trato adecuado dependiendo de la situación concreta en que se encuentren, sin que dicho trato suponga merma alguna de sus derechos. Y resulta a juicio de cualquiera que contemple las pruebas efectuadas desde la objetividad, que algunas de las preguntas que se efectúan a ambos empleos resultan de todo punto absurdas desde dicho espíritu finalista. ¿No será mas adecuado que quienes van a tener a su cargo puestos y unidades delicadas, tengan nociones jurídicas sobre aspectos prácticos que afecten as u desempeño habitual? Parece que a juicio de los señores de la Jefatura no, que es mas importante Montesquieu. Así nos va….
A quién suscribe le asalta, ante lo absurdo de la situación, la duda de siempre ¿No nos encontraremos ante un filtro mas fino que los presuntamente utilizados en ocasiones anteriormente para colocar a las amistades y familia y que en esta ocasión se les ha ido de las manos?.
Ante la duda este despacho ha confeccionado sendos recursos de alzada que pueden descargarse gratuitamente en nuestra sección de descargas, y que probablemente, hayan de convertirse en nuevos contenciosos, que denuncian dicha situación, a la que los afectados no habrán de aquietarse.
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